La Biblia del Oso. De Montemolín a Basilea

La decisión de los Reyes españoles de mantenerse fiel a los postulados y ortodoxia de Roma respecto a la fe católica, no siempre ha sido uniforme para todos los españoles. Menéndez Pelayo pasa revista en su Historia de los heterodoxos españoles a un buen puñado de egrejios (aquellos cuya etimología indica que se alejan de la manada) donde podemos leer entre otros a paisanos cuya vida u obra han tenido gran importancia no solamente en España sino que son verdaderos focos de conocimiento y guía para el extranjero.

Me refiero en concreto a Casiodoro de Reina, natural de Montemolín, según quedó acreditado en el auto de Fe que aún en efigie tuvo lugar en Sevilla en torno a su persona. Hereje, pues, no probó la hoguera porque pudo o supo ponerse a salvo en la Europa de su tiempo. Casiodoro nació en Montemolín, en torno a 1520 y murió en Fráncfort, Sacro Imperio Romano Germánico, 15 de marzo de 1594) fue un religioso jerónimo español converso al protestantismo, famoso por realizar la muy reconocida traducción castellana de la Biblia llamada la “Biblia del Oso”, que fue la primera traducción de la Biblia completa al idioma castellano. Se llama así por el emblema del oso comiendo miel, del impresor bávaro Mattias Apiarius, en cuyos talleres se imprimió en 1569.

Dado que Montemolín pertenecía en el siglo XVI a la demarcación de Sevilla, Casiodoro de Reina ingresó en el monasterio jerónimo de San Isidoro del Campo de Santiponce (Sevilla) como monje. Este centro monástico se distinguió en esa época por el contacto con el luteranismo y se convirtieron muchos monjes en partidario de la Reforma. Casiodoro fue perseguido por la Inquisición, en parte por la distribución clandestina de la traducción del Nuevo Testamento de Juan Pérez de Pineda. Desatada la represión, prefirió abandonar el monasterio y huir con sus amigos de confianza a Ginebra en 1557 (entre ellos le acompañó Cipriano de Valera).

Sin embargo, lo que vio en Ginebra no fue de su agrado: en 1553 se había ejecutado a Miguel Servet y el tratamiento dado a los disidentes era muy controvertido. Reina era opuesto a la ejecución de herejes reales o supuestos, por considerarla una afrenta al testimonio de Jesús. Tradujo secretamente el libro de Sebastián Castellion “Sobre los herejes”, De herectis an sint persequendi, que condena las ejecuciones por razones de conciencia y documenta el rechazo original del cristianismo a semejante práctica.

Aunque Casiodoro de Reina fue firmemente trinitario y, por tanto, no compartía las creencias unitarias, a causa de las cuales fue quemado Servet, no podía aceptar que se ejecutase a alguien por sus creencias. Entró en contradicción con Juan Calvino y la rigidez imperante le hizo decir que “Ginebra se ha convertido en una nueva Roma”, por lo que decidió marcharse a Fráncfort. Sostuvo, en contra de la opinión dominante, que a los anabaptistas pacifistas se les debía considerar “como hermanos”. Lee el post completo en el blog Guiris por Extremadura

http://www.hoy.es/sociedad/201602/16/biblia-montemolin-basilea-20160216174317.html

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